
El paso de procariotas a eucariotas significó el gran salto en la complejidad de la vida y uno de los más importantes de su evolución. Sin este paso, no habrían sido posibles posteriores pasos como la aparición de los organismos pluricelulares. La vida, probablemente, se habría limitado a constituirse en un conglomerado de bacterias. De hecho, los cuatro reinos restantes proceden de ese salto cualitativo. El éxito de estas células eucariotas posibilitó las posteriores radiaciones adaptativas de la vida que han desembocado en la gran variedad de especies que existen actualmente.
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